ANIF prevé una caída del PIB de 5.8% para todo 2020

En su Comentario Económico del 14 de octubre, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras ANIF, hace un análisis sobre los resultados de la variación mensual del IPC que reportó el DANE de 0.32% en septiembre de 2020 (vs. -0.01% en agosto de 2020). Este resultado sorprendió al mercado, debido a que se ubicó muy por encima de lo pronosticado por el consenso (0.11%) y de la cifra observada un año atrás (0.23%).

Esos resultados se reflejaron en un incremento de la inflación anual a 1.97% en septiembre de 2020 (vs. 1.88% en agosto), con lo cual se observó un cambio en la tendencia bajista de la inflación que se había registrado en los últimos meses. La inflación subyacente (sin alimentos) aumentó a 1.57% en septiembre de 2020 (vs. 1.37% un mes atrás). Ese incremento se explica, en gran parte, por la finalización de los subsidios y alivios que se habían implementado para hacer frente a la pandemia y, en menor medida, por la reactivación de la economía (con la finalización del aislamiento preventivo obligatorio).

Si bien estos resultados podrían dar indicios de reactivación de la demanda agregada, consistente con la senda de recuperación de la actividad económica desde los mínimos observados en abril, todavía nos encontramos en valores muy negativos frente a los promedios históricos. En efecto, el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) nos muestra una caída de 7.7% en el acumulado enero-julio de 2020 (vs. 3.1% un año atrás).

Ese escenario dependerá de la velocidad del reinicio de las actividades económicas, así como de la coordinación y cuidado de las medidas que implementen los gobernantes locales. Esos resultados económicos también se reflejan en el comportamiento del mercado laboral y, a su vez, en los ingresos de los hogares. En efecto, la tasa de desempleo todavía se mantiene en niveles elevados de 16.8% en agosto, aunque descendió desde valores promedio de 20% observados en abril-julio. Lo anterior representa pérdidas acumuladas de ingresos laborales por $24.3 billones durante el período marzo-agosto de 2020. Esa compleja situación tendrá un impacto sustancial en la demanda de los hogares, el crecimiento económico y, sobre todo, en el bienestar de las personas.

Panorama tercer trimestre

ANIF prevé que no habrá mayores presiones al alza en la inflación en lo que resta del año, dado que la demanda agregada seguirá débil y el efecto de la finalización de subsidios o alivios del IVA en algunos de los bienes de la canasta básica ya habría ocurrido entre agosto y septiembre.

Teniendo en cuenta lo anterior, ANIF considera que no habrá recortes adicionales en la tasa de intervención del Banco de la República en lo que resta del año, de manera que estará cerrando en sus niveles actuales de 1.75% en 2020 (acumulando recortes por 250pb en lo corrido
del año). De esa manera, el BR habría completado su impulso monetario contra-cíclico, el cual se complementa acertadamente con medidas de suministro de liquidez y apoyo a la provisión de crédito para hogares y firmas.

Si bien los resultados de la actividad económica y el mercado laboral muestran claras trayectorias de recuperación, aún nos encontramos en valores muy negativos frente al promedio histórico. Nuestros análisis sugieren una caída del PIB de 5.8% para todo 2020 y una tasa de desempleo promedio a nivel nacional en el rango 16.5% y 17.5%. Teniendo en cuenta lo anterior, es de esperar que la inflación se mantenga ligeramente por debajo del rango meta del Banco de la República, en valores cercanos a 1.8% al cierre de 2020.

Para 2021, bajo un escenario de recuperación de la economía, con un mayor dinamismo de la demanda agregada y crecimientos del PIB de 4.2%, estimamos que la inflación logre ubicarse nuevamente cerca al punto medio del rango meta (2.9%). Esto dependerá de varios factores, entre ellos: (i) el reinicio de las actividades productivas del país y la coordinación entre las autoridades nacionales y territoriales; (ii) la
agilización de programas de inversión que permitan apalancar mayores niveles de crecimiento y de generación de empleo, como aquellos relacionados con la construcción y la infraestructura; y (iii) la implementación de las reformas estructurales que requiere Colombia, sobre todo en los frentes fiscales y laborales, para lograr mayores ganancias en productividad y competitividad, lo que facilitaría la recuperación del potencial de crecimiento de la economía.

(Comunicaciones ANIF)

GacetaRegional

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