Desde el caballete. La cultura nortesantandereana en pandemia

Por Mauricio Sánchez – Masan

“El arte es una expresión de la sociedad”. John Ruskin

Esta nueva realidad señala un espacio de reflexión sobre eso desconocido a lo que tememos, pero que, a la vez, esperamos sumisos, ciertos y ya mutantes, en espera de embarcar el expreso de la ficción. La actual crisis traída por la pandemia nos muestra un abanico de posibilidades pero, ante todo, nos devuelve esa capacidad de impresión que parecía ya perdida en nosotros, como seres vivos y en sociedad.

Premonitoriamente, el actual Gobierno desde su programa inicial apuntaba su atención en implementar la Economía Naranja en el sector cultura y de las artes en Colombia. De bueno, esta repentina pandemia nos trajo que se entiendan las otras áreas del conocimiento, inherentes y transversales a las áreas culturales y las manifestaciones artísticas y viceversa. Al visibilizar el desempeño que desde este sector se genera en formación y fomento de principios y acervo cultural dentro de la sociedad, ayuda a su vez, a reconocer y salvaguardar el bienestar, conocimiento y saberes de toda una comunidad comprometida con esas funciones.

Lo premonitorio de estas políticas es porque de manera puntual y sin contar con esta coyuntura, se señala la atención que deben recibir, sobre todo, los actores del sector cultural y de las artes, previo censo, identificación o caracterización. Premonitorio, porque la plataforma de las ciencias virtuales y tecnológicas parecen ser el único escenario o vitrina posible, no sólo para los “productos” u objetos resueltos a través del desarrollo y puesta en práctica de los saberes y conocimientos, sino, lo que significa y se debe entender como “productos juntos”… Junto al objeto (las obras), los saberes y conocimientos como “producto”. Como igual, en las otras áreas, los saberes y conocimientos son los que se demandan, el valor agregado. “Los saberes y conocimientos son los productos”.

Aún con todas las falencias, como la mayoría de las áreas ajenas a lo virtual como herramienta principal, la Administración Municipal de Cúcuta logra atender a la comunidad cultural y artística, no sólo con lo prioritario en alimentación, además también generó unos programas de estímulos para creadores, artistas y gestores de la ciudad.

Caso contrario es la Secretaría de Cultura Departamental cuando solamente, y en atención al mandato Nacional, viene entregando los tres desembolsos del llamado Impuesto Nacional del Consumo –INC, a los gestores artistas y creadores del Departamento -recursos del orden nacional sobre los $1.200 millones-, y algunos pírricos mercados dados, al parecer, únicamente para algunos actores y agrupaciones cercanas con quienes vienen trabajando y contratando de manera normal a lo largo del año. 

Esta empresa o gerencia cultural del Departamento Nortesantandereano, va en contravía de las necesidades del sector, porque no permite que los programas e intereses de los actores culturales de la región se hagan realidad. La Secretaría Cultural del Departamento no atiende al sector tal como lo recomienda el Gobierno Nacional, no obedece a la naturaleza de sus funciones como ente público.   

Su comportamiento de industria pública cultural del departamento, se viene desarrollando hace años, muy adelantada a la pretendida Economía Naranja, sólo que al revés, totalmente. Porque la Economía Naranja demanda verter los saberes y recursos propios, más los de las otras áreas del conocimiento, sobre el sector cultural para lograr visibilizar y dar peso, forma y valor junto a sus productos, (léanse obras de arte, libros, objetos utilitarios, composiciones musicales y actorales, entre otros) saberes y conocimientos, que permitan entender los oficios y gestiones de las manifestaciones artísticas como labor y condición remunerable.

Al contrario, esta empresa cultural, con recursos, sedes y edificaciones públicas, más una gran cuota burocrática, parece de perfil privado por cuanto los beneficiarios de sus programas y proyectos son puntuales y pocos. En cuanto a quienes los ejecuta -porque las decisiones y resultados son sólo para sí mismos, evaluables, elegibles y cuantificables. Sumado a que este Gobierno Departamental no está tomando decisiones en inversión en cultura, tampoco se ha procurado la figura veedora, no se ha creado el Consejo Departamental de Cultura, para que justamente se encarrile de manera urgente la inclusión. 

GacetaRegional

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