Ética e Ingeniería Política (IV). Elección y Representación de la Junta Directiva en la ACIPET

Por Benjamín Alexis Garavito Linares*

Francisco de Paula Santander sentenció, el 30 de agosto de 1821, en el Congreso de Cúcuta: “Colombianos, las armas os han dado la independencia, pero sólo las leyes os darán la libertad”. En sí misma esta visión es una ley política y permanece incólume en la fachada del Palacio de Justicia, reconstruido luego de su holocausto del 6 y 7 de noviembre de 1985 en el costado norte de la plaza de Bolívar de Bogotá, D.C., donde la estatua del libertador Simón Bolívar observa eternamente la consigna de su más acérrimo contradictor de otrora.

La etapa republicana en los últimos doscientos años, aún en construcción y con una democracia débil, sigue las dos tendencias de sus héroes independentistas: el de las armas y el de las leyes. Es como un sino trágico del cual es difícil escapar, adicionalmente con la ambigüedad inscrita en el estandarte del escudo de la república de Colombia, donde se presume “Libertad y Orden”.

Hace 56 años, un grupo de ingenieros de petróleos colombianos, organizados, legítimos e interesados en hacer respetar sus derechos y a quienes representaban por su profesión, decidieron constituir bajo el halo sindical, a la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, ACIPET. Esto sucedió en la misma tierra de donde era oriundo el General Santander, terruño que guarda su memoria con su apellido, pero incluso dividida en los dos Santanderes.

La ingeniería de petróleos es una profesión importada y novedosa, realmente hace referencia a un conjunto de actividades que tuvieron un origen lejano en tiempo y hasta imprevisión de la misma ciencia, pero que con paciencia, persistencia y, siempre, tenacidad, se busca en su liberalidad, se ordene en los postulados, preceptos y aplicación fundamentada en la ciencia, ingeniería y práctica tecnológica.

Actualmente es más sensato incluirla como parte fundamental de la realidad energética, esbozándola hacia escenarios que sustenten desde los hidrocarburos y la energía de los insumos en su origen fósil, las amplias posibilidades, a partir de una diversificación estratégica planificada, alcanzar la transformación, sostenibilidad y productividad integral como matriz energética local y circunscrita con los objetivos del desarrollo sostenible, la eficiencia y economía circular globalmente.

A dos décadas de la creación de ACIPET, la ley 20 de 1984 le otorgó una dignidad especial, privilegiada y para muchos, aun hoy incomprensible: se convirtió en cuerpo técnico consultivo del Gobierno nacional. Lo anterior en términos prácticos, es equivalente a obtener para una persona en su juventud un título académico que lo respalda y le permite actuar con diligencia, probidad y protagonismo con fundamento en su conocimiento, un poder preferente por la alta responsabilidad que implica. Aun así, en la liberalidad es posible para una persona natural y/o jurídica, abstenerse o empeñarse en ejercer la profesión, de la cual se formó y es idóneo para llevarla al servicio de la sociedad.

Consecuentemente, la ingeniería de petróleos y su ejercicio profesional, implican un riesgo social, lo cual le otorga máximos en su aplicación y debida diligencia en el ámbito de su desempeño. Los riesgos de importar, adoptar y heredar modelos, sin advertir e incluir transformaciones coherentes entre la academia y la realidad industrial, deriva en la aparición de brechas incontrolables, donde aparentemente no hay responsables en observarlas y mucho menos en corregirlas.

El espíritu de la Ley 20 de 1984 también le dio origen al Consejo Profesional de Ingeniería de Petróleos -CPIP, institución colegiada e integrada por representantes de la academia, el gobierno, Ecopetrol y la misma ACIPET; con una misión ante todo ética, de regular, acompañar y vigilar el buen ejercicio de la profesión por parte de los ingenieros de petróleos colombianos, y atender las solicitudes y la autorización del mismo ejercicio por parte de los extranjeros que trabajan en nuestro país.

Hasta 1999, los ingenieros de petróleos matriculados en el CPIP eran cerca de 3.500 aproximadamente, luego de los primeros egresados de 1948 en la facultad de minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. En el presente siglo el interés por la profesión casi triplicó el número de hace veinte años y ya supera posiblemente los doce mil ingenieros de petróleos en Colombia.

El riesgo para la ACIPET, en depender de los altibajos económicos de la industria y sector de hidrocarburos en el entorno local, se evidenció a finales del año 2016 cuando ocurrió un relevo en la junta directiva de la asociación, encontrándose en el inicio del 2017 una situación adversa y de inviabilidad financiera en el corto plazo, con proyecciones que definían el cierre y liquidación de la institución hacia el segundo semestre de ese año. 

Fue preciso acudir a un plan de austeridad, trabajo intenso, divulgación y sobre todo, ejercer la dignidad como cuerpo técnico consultivo y así, después de 22 meses se logró un salvamento eficaz, superando las pérdidas económicas cercanas a los 700 millones de pesos en 2016, a excedentes por más de 2300 millones de pesos en 2018. Desde este periodo y hasta el presente año, también se propició el ingreso como asociados recién egresados a más de 800 profesionales, lo cual representó un 25% del total histórico de todos los asociados en 56 años de existencia de la ACIPET.

Con una serie de eventos inesperados, soterrados, pero sistemáticos, entre el cierre de 2018 e inicios de 2019 una nueva junta directiva de una lista única se hizo cargo hasta ahora de la ACIPET con una situación que se advierte como en “déja vu” y coincide en pérdidas económicas similares a las registradas en 2016, resultado de aplicar un método que prescinde del alcance de la ley 20 de 1984 y una propuesta de continuidad para un nuevo periodo que más se asemeja a una reelección programática.

También se constató una anomalía inquietante donde los jóvenes profesionales que habían adquirido su derecho a elegir y ser elegidos, fueron excluidos “normativamente” al modificar convenientemente los estatutos el pasado 18 de junio de 2020 en la última asamblea ordinaria celebrada. La propuesta de los profesionales que con paciencia, respeto y gallardía pretenden nuevamente rescatar a la ACIPET, prodigan un mensaje sustentado en la ética, la inclusión, ejercicio como cuerpo técnico consultivo del Gobierno y una visión de abordar con profesionalismo las políticas públicas que es posible gestionar con transparencia, en beneficio de los ingenieros de petróleos colombianos, la academia, gremios, empresas e instituciones que representan.

Esta causa, heroica por cierto, la lideran 3 mujeres y 4 hombres dignos de mi admiración y respeto. Lo insólito es que apenas el 1,5% de todos los ingenieros de petróleos colombianos, decidirán esta noche sobre el futuro de la ACIPET. Amanecerá y veremos sí el visionario y liberal general Santander, sigue teniendo razón.  

Cofundador y Director Ejecutivo de XUA ENERGY. bgaravito@xuaenergy.org|www.xuaenergy.org

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Un comentario en «Ética e Ingeniería Política (IV). Elección y Representación de la Junta Directiva en la ACIPET»

  • el octubre 22, 2020 a las 2:37 pm
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    Buenas tardes, Invito a los representantes de esta Gaceta Regional ha hacer una busqueda imparcial de información antes de publicar, dado que las consideraiones presentadas acá no corresponden a la verdad y están muy sesgadas por intereses personales en la plancha # 2, por ejemplo, lo que relaciona que sucedió en junio de 2020, fue una votación de la máxima autoridad de acipet, la asamblea de asociados en pleno, todo para evitar la manipulación a los jóvenes que se dió en 2017 y 2018, principal herramienta de este grupo que gusta de los jugosos contratos que ofrece a Acipet, invito a esta Gaceta regional a comunicarse con los verdaderos representantes de Acipet (director ejecutivo) y preguntar por los informes de auditoria de los estados financieros 2017-2018.

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