Migración predecible

Por: Gonzalo Oliveros Navarro

Esa es seguramente la que las autoridades  deben estar visualizando –respecto de los venezolanos- con ocasión del avance de la regularización de la vida en Colombia y el subsiguiente levantamiento de las restricciones que para ingresar al país ocurrirá. Nosotros,  ante la incapacidad de resolver nuestro conflicto interno, hacia allende nuestras fronteras veremos y Colombia es lo más cercano.

La reciente encuesta de la caraqueña Universidad Católica Andrés Bello –UCAB- recogió el dato que más del 90% de los hogares venezolanos están en situación de pobreza. Piensa uno en lo diferente de nuestra conducta actual cuando en 1998, en situación similar, un poco más de la tercera parte del país reaccionó votando por Chávez y otro porcentaje similar se abstuvo, siendo que el referido índice era cercano al 65%, desalojando con ello del poder a quienes habían gerenciado éste durante los cuarenta años de democracia.

Una parte de esos venezolanos que integran ese 90% migrarán ante la imposibilidad de llevar comida a la boca propia y la de sus familias, que nadie lo dude. Así nuestros vecinos y en especial, Colombia, debe prepararse para ello. 

Seguramente alguno que aquí se encuentre –preocupado por la ya alta presencia de nuestros connacionales en Colombia-  urgirá a su gobierno a que cierre las fronteras. Demostrado está que ante más de dos mil kilómetros de ésta, la decisión será inoperante.  Queda entonces implementar mecanismos que permitan organizar dicha migración.

Uno comprende que la situación para Colombia no es fácil. La circunstancia de ser el inmediato vecino de Venezuela, compartir con ésta historia, idioma, religión y muchas costumbres, facilita la toma de decisión del migrante y ello, sin duda, impactará al país y a sus finanzas. 

En tal virtud, es menester adoptar decisiones que minimicen esa situación, lo cual se logra, fundamentalmente, a través de políticas públicas que faciliten la integración al circuito productivo del país. En la medida que ello se haga, mayor será el beneficio general. 

Si para este momento en Colombia nos encontramos un poco más de un millón setecientos mil venezolanos, que nadie se sorprenda si para esta misma fecha del próximo año, más de dos millones quinientos mil connacionales nos encontremos aquí.

En la medida en que nuestro conflicto interno se agudice, mientras los venezolanos sigamos observando que las condiciones económicas y políticas internas se complican, veremos como única alternativa de subsistencia el migrar y –que nadie lo dude- Colombia es la primera alternativa.    

Preparémonos anímica, física y fiscalmente para afrontar lo que – no tengo dudas- se le encima a este hermoso país.  

GacetaRegional

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