Nos repondremos

Por: Gonzalo Oliveros Navarro

Leo este domingo que pasó en el bogotano diario El Tiempo, la crónica de lo ocurrido en la isla de Providencia, con el paso del huracán Iota y la destrucción que el mismo allí originó. 

El título que sirve de encabezado a esta barra proviene de uno de sus habitantes: “Estamos mal, pero nos vamos a reponer”.

Colombia ha solicitado ayuda a los Estados Unidos para atender esa catástrofe natural -tal como lo ha hecho también respecto de la generalidad de la comunidad internacional- para atender la avalancha de migrantes venezolanos que en el país ha recalado. Aun cuando los tiempos económicos son difíciles, uno espera que la solidaridad se haga efectiva. 

La frase del residente de la isla es perfectamente aplicable a nuestra situación venezolana. 

El país ha sido asolado por unas prácticas políticas que han obligado al  16,66% de su población a salir en estampida del territorio nacional y, por primera vez en años, empezamos a ver personas que mueren –literalmente- de hambre, tal como ocurrió con los dos hermanos adultos mayores encontrados en su apartamento caraqueño, fallecidos por ese motivo. 

Mientras eso ocurre, venezolanos del común, dentro  y  fuera del territorio nacional, aúnan esfuerzos para tratar de ayudar a quienes en peor situación se encuentran. Lo hacen en silencio pues son ajenos a la  publicidad y quienes de esta se valen, soy de quienes considera que es más para potenciar su actividad que por el regocijo personal. 

Seguramente Providencia será reconstruida pues lo ocurrido fue inusual. Sus habitantes tratarán de hacer lo necesario para que eso ocurra y seguramente las autoridades adoptarán previsiones para minimizar el impacto futuro de la naturaleza sobre ella. 

Así como ellos harán lo referido, a los venezolanos que afuera estamos nos corresponde aguantar de pie –y si es posible hermanados- la circunstancia de nuestro exilio general, mientras que  ayudamos a quienes adentro se encuentran a minimizar los efectos del huracán político que nos azota.  Corresponde en todo caso a la dirigencia que aspira controlar los efectos de nuestro particular fenómeno, adoptar las decisiones necesarias y efectivas para que eso ocurra.  

Si las autoridades colombianas hacen en Providencia lo conducente y la dirigencia venezolana respecto de nuestro país lo que corresponde, tal como lo afirmó el habitante insular,  nos repondremos. Ellos allá en su isla, nosotros en nuestro país. 

GacetaRegional

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