Preocupante descenso en el control de enfermedades crónicas durante la pandemia

La Organización Panamericana de la Salud –OPS, y la Organización Mundial de la Salud -OMS, advirtieron en un reciente informe que la prestación de servicios para las Enfermedades No Transmisibles, ENT, durante la pandemia Covid-19 en las Américas, realizada en 158 países durante un período de cuatro semanas en mayo, confirmó que la pandemia ha tenido un impacto global y que la interrupción de los servicios de salud de rutina representa una amenaza para la salud de las personas que viven con enfermedades crónicas.

En este sentido, también la Organización de las Naciones Unidas, ONU, señala como ‘preocupante’ el hecho de que la lucha contra la pandemia esté ocasionando la interrupción de los servicios para prevenir enfermedades como  cáncer, diabetes e hipertensión, pues las personas que viven con estas patologías son más vulnerables a enfermarse gravemente o morir por la nueva infección por coronavirus.

Mauricio Plata, jefe del departamento de Urología del Hospital Universitario de la Fundación Santa Fe de Bogotá, expresó que “la pandemia y el confinamiento han hecho que muchos pacientes con enfermedades no urgentes pero importantes, retrasen sus consultas; es el caso de pacientes con cáncer urológico, y al hacerlo pueden tener desenlaces adversos a su enfermedad”.

El especialista considera que “la relación médico-paciente se ha visto afectada porque debe ser adaptada a nuevas opciones de comunicación, sin embargo, no se ha deteriorado”.

Se recomienda a estos pacientes mantener el control de las enfermedades con el especialista, sin dejar de lado los protocolos de seguridad establecidos por el Gobierno nacional.

Impactos en la salud mental

Para el médico César Augusto Arango-Dávila, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría Biológica, “la cuarentena como estrategia de control de la progresión de la pandemia suele ser una experiencia desagradable: la separación de los seres queridos, la pérdida de libertad, el temor a la infección, el temor a morir, las consecuencias por la enfermedad o muerte de personas cercanas, el aislamiento físico, el estigma, la presión mediática, las repercusiones económicas y el cambio en la cotidianidad ocasionan efectos dramáticos en la salud mental de la comunidad”.

Arango-Dávila sostiene que “en situación de pandemia como la actual, se conjugan tres componentes que generan ansiedad: la amenaza a la vida, el cambio de las rutinas cotidianas y la incertidumbre”.

Agregó que en una investigación que se desarrolla en el Hospital Universitario Fundación Valle del Lili en colaboración con la Universidad Icesi de Cali, en una muestra aproximada de 600 personas mayores de 14 años se presentan las siguientes manifestaciones de compromiso del funcionamiento mental: 42% se sienten agobiados y en tensión, 39% tienen la sensación de estar agotados y sin fuerzas, 37% tienen dificultad en el sueño, 32% se sienten nerviosos y malhumorados, 27% tienen la sensación de estar enfermos, 16% reportan claros síntomas de pánico, 9% manifiestan “no valgo la pena para nada”, 8% se les ha pasado por su pensamiento la idea de “quitarse de en medio” y 4% han pensado claramente en esta idea.

Por esta razón, una gran cantidad de clínicas en el país han habilitado servicios de tele-psiquiatría, a través de un sistema digital audiovisual. En psicología y psiquiatría estas consultas pueden ser igual de eficaces a las consultas realizadas presencialmente, además facilita la atención a personas con dificultades en el desplazamiento, con alto riesgo por la infección y de personas que viven en sitios lejanos donde no hay posibilidad de atención psiquiátrica o psicológica de otra manera.

GacetaRegional

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