XISMA. ¿Debe existir la licencia social? (II)

Benjamín Alexis Garavito Linares*

Evidentemente, al abordar las problemáticas del ser humano con sus semejantes y para entender dónde se originan las causas raíz de estas, es necesario acudir a una hipotética máquina del tiempo que nos transporte al origen, conformación y establecimiento de un colectivo típico de seres pensantes y colaborativos en función de objetivos similares.

Si aplicáramos lo que encontró Rousseau en sus disquisiciones, estos hombres y mujeres del grupo establecido, llegarán indefectiblemente a una afectación debido a su propia creación social, que correspondería a que todos individualmente son buenos, pero al trascender al colectivo, todos se corrompen. Realmente no es necesario hacer viajes aleatorios en el tiempo para comprobar la teoría; se observa más bien como una realidad de a puño y se convierte en una ley natural: cada vez que los individuos se asocian y aunque primen las buenas razones e intenciones, todo terminará mal en lo colectivo y de ahí lo individual se anula.

Ahora bien, apliquemos esta probable ley natural, enfocada localmente con respecto a la jurisprudencia que define que los recursos del cielo y el subsuelo pertenecen al estado, y que como cada individuo hace parte del estado, debería participar en los beneficios de dichos recursos naturales. Lamentablemente no es así y por una concepción antigua, como ya lo conocimos, y que surgió de la visión del libertador hace 192 años atrás, se heredó, se acogió, legisló y nunca más se revisó. Otras jurisprudencias como la estadounidense, le otorga el derecho del cielo, la superficie y el subsuelo a sus propietarios, lo cual, por resultados irrefutables, confirma en su conjunto que los liderazgos en materia de hidrocarburos desde hace 162 años los tiene, no el estado, sino a esos pioneros, que se arriesgaron, trabajaron arduamente y lograron lo inimaginable, hoy en día representados en una docena de corporaciones, transnacionales y/o multinacionales que dominan el mercado mundial, seguidas de otro grupo de empresas estatales que complementan esta elite energética que explora, produce, almacena, transforma, comercializa y mantiene una participación de hasta dos tercios de toda la energía que requiere el planeta para funcionar diariamente y hasta por las próximas cinco décadas.

Por cuestiones del capricho u oportunidad natural, los recursos no renovables que proviene de los hidrocarburos, se encuentran en los lugares más inhóspitos, siendo el desafío mayor, luego de aproximarse en conocer donde puedan encontrarse, la tarea retadora de llegar perforando el subsuelo hasta su ubicación o yacimiento donde se almacenó y en este siglo, con una inspiradora posibilidad, en alcanzar su propia génesis en la misma roca madre, donde se formaron hace algunos cientos de millones de años, a partir de probables vastos residuos orgánicos acumulados, el petróleo y gas, que producimos en volúmenes cercanos a los cien millones de barriles diarios, globalmente.

Para un propietario de un terreno en un lugar donde se presenten las posibilidades de hacer un hallazgo de hidrocarburos en nuestro país, la sosegada buena noticia para el estado, a su vez representado en un “ente” gubernamental, o en la práctica varios de ellos, representados por empresas, intermediarios y en genérico por los “grupos de interés”; se tendrá una repentina interacción, que, en la práctica, se entenderá como una experiencia que impactará su cotidianidad para siempre. Luego de los primeros acercamientos y avanzada de los representantes “sociales” de la empresa interesada en la exploración del petróleo, lo primero que conocerá el propietario, es que no lo es realmente y que, por un conjunto de leyes, tendrá entre muchos beneficios, la firma de un contrato para servidumbre, al cual no puede negarse en aceptar.

A partir de este primer momento “jurídico”, vendrán otros muchos, donde en menor o mayor medida, se enterará paso a paso en lo que consistirá el proyecto. Sí comparáramos este lugar imaginario del bienviviente en su parcela, finca, hacienda u otra extensión territorial, con el lugar donde hace millones de años se estrelló sin previo aviso un asteroide y casi acabó con la vida conocida en el planeta por aquel entonces, guardadas todas las proporciones por magnitudes de impacto y tiempos, sería equivalente indicar que, en ese epicentro tanto para los dinosaurios, como para nuestro congénere, todo se modificará irremediablemente de ahí en adelante.

Evocando nuevamente al pensador francés, queda demostrado que el mal no está en el hombre, pero sí perversamente en la sociedad a la que pertenece y estableció unas reglas de juego, donde él no participo, pero debe jugar, aun contra su voluntad. Algunos amigos muy doctos en el bien mayor general, seguramente estarán en desacuerdo con las personas naturales y a favor de las personas jurídicas, es comprensible y evidencian la confirmación de la teoría/ley Roussoniana. Cada quien desde su perspectiva personal encontrará una respuesta oportuna para la pregunta planteada y con los contextos mencionados, los cuales implican como colofón una paradoja que muestra al individuo como esencial en la teoría, pero lo invisibiliza al colegiarse y trascender en una personalidad jurídica, en la realidad.

Transcribiré la solución propuesta por JJR para citar en lo escrito y con ocasión de la conflagración social que vivimos en tiempo real desde la semana anterior en Colombia: “En El contrato social, Rousseau establece la posibilidad de una reconciliación entre la naturaleza y la cultura: el hombre puede vivir en libertad en una sociedad verdaderamente igualitaria. El problema fundamental es: Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con toda la fuerza común proporcionada por la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos los demás, no se obedezca más que a sí mismo, y permanezca, por tanto, tan libre como antes”.

Cofundador y Director Ejecutivo de XUA ENERGY. bgaravito@xuaenergy.org|www.xuaenergy.org

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el enfoque, propósitos e interés tanto del medio digital que las publica, como de las instituciones de las que hace parte y con las que interactúa habitualmente.

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