XISMA. Ética e Ingeniería Política (III). ¿Descarbonización?

Por Benjamín Alexis Garavito Linares*

Antoine-Laurent Lavoisier es considerado el padre de la química moderna, y en los mismos días agitados de la Revolución Francesa, los derechos del hombre y el ciudadano, las guillotinas, los artilugios políticos, La Bastilla inclemente y la caída de la monarquía, logró otra revolución, no tan inmediata, pero de mejores efectos y más prolíficos a los alcanzados por los libertarios, igualitarios y fraternos que incendiaron París por aquellos días para imponer a sangre, hambre, fuego e intelectualidad su ideario.

Lavoisier trascendió a los dogmas de muchos siglos -los criterios previos a la llegada de la ciencia-, los cuales se habían mantenido como “alquímicos”, visión con tintes de sobrenaturalidad, especulación y noticias falsas equivalentes para esa Edad Media, ya oscura de por sí. Las mejores leyes que conozco, indudablemente, son las que se derivan de la ciencia; esa gaya ciencia, inspiradora, siempre dispuesta a ampliar nuestro conocimiento, real y concreta, generosa y mucho más encumbrada que su hermana menor y adoptada, la justicia.

El principio de la conservación de la masa o la ley de Lavoisier, postuló entre las más fascinantes realidades, que la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Maximilien Robespierre,abogado contemporáneo de Antoine-Laurent y protagonista de la revolución política francesa, fue de los primeros elegidos por sufragio, que además inventó en la pos monarquía, la cual había contribuido a exterminar y aunque ayudó a instaurar la república francesa, esta nueva realidad imaginaria, nació con una hoz del tamaño actual de la torre Eiffel, que instauró el terror para asegurarse de eliminar su opuesto ideológico monárquico; otra razón para admirar más a la ciencia y sus leyes, donde no hay retaliaciones por el sistema que reemplaza, o estaríamos todavía contando los muertos resultado de haber derrotado a los alquimistas.

Mañana viernes 16 de octubre hace 227 años, tristemente rodó la cabeza guillotinada de la adolescente reina María Antonieta, símbolo inocente de la caída de un imperio monárquico que la dejó huérfana y a merced de esas nuevas leyes de los hombres que apenas ahora, avanzan con un mínimo sexto del tiempo total que ocuparon desde la caída del imperio romano, todas las monarquías que permanecieron doce siglos en nuestra historia reciente, algunas aún vigentes y sobrevivientes en una transición más civilizada y racional que lo acaecido en Francia y otros países europeos, con libertarios radicales.

En una colección de maravillosas evidencias científicas, la Ley de Lavoisier, confirmó que al ocurrir la combustión, sus productos derivados ocasionaban emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. A principios de la década anterior, la ONG International Council on Clean Transportation encargó a la Universidad de Virginia Occidental, un estudio sobre emisiones contaminantes en vehículos diésel Volkswagen. Los hallazgos del estudio fueron demoledores y llevó a que se revelara uno de los hechos de corrupción y manipulación científica más sinuosos en el presente siglo, además de generar una alerta, con posibles repercusiones que son cada vez más similares en entornos relacionados a la combustión, las cuales nos vuelven a sumergir con cada nueva información, sobrepasando nuestra aparente y curtida capacidad de asombro.

Luego de seis años y de un dossier bastante contaminado, la semana pasada anunciaron que el profesor y doctor Martin Winterkorn, expresidente del conglomerado automotriz, será juzgado y posiblemente condenado por sus crímenes donde además instrumentalizó a la ciencia, por lo cual debería considerarse una sanción más ejemplar, a la meramente pecuniaria. De hecho en este último aspecto, la empresa automotriz ya pagó 30.000 millones de euros en multas y acreencias derivadas del caso hasta la fecha. Es posible, como en los principios científicos, que el equilibrio también algunas veces defina compensaciones; esto teniendo en cuenta que Audi, a través de un estudio científico entre 2014-2015 logró identificar y superar la aparente irreversibilidad en la ecuación de la combustión, donde a partir del dióxido de carbono e hidrólisis elemental, se obtiene combustible sintético.

El que peca y reza, empata, parecería esto. Realmente con el estudio científico se confirma nuevamente la ley de Lavoisier, pero en un escenario no antes considerado, ni observado, como el gato en la caja y sus opciones de sobrevivencia. Hasta los alquimistas tambien estarían satisfechos con este resultado, aunque no lo entendieran.

Siguiendo los principios del método científico y sin pretender por ahora ningún nuevo descubrimiento, desde hace cuatro años he divulgado y formulado proyectos académicos para lograr con la implementación de ingeniería y técnica, la identificación y obtención de los beneficios desde la transformación del dióxido de carbono, antes de ser quemado a la atmósfera en el campo Orito, operado por Ecopetrol, a pesar de informar a vicepresidentes, gerentes, jefes de área e ingenieros de soporte sobre los estudios realizados, continúan firmes con una actitud y aptitud alquimista sobre esto.

Existe una posibilidad reciente que la ciencia logre ingresar a estos recónditos lugares y está fundamentada en una nueva regulación que el Ministerio de Minas y Energía socializó en septiembre pasado, sobre los gases de quema en muchos de los campos de producción en nuestro país.

Entre 40 a 60 millones de pies cúbicos de gas natural y otros compuestos se pierden, desperdician y/o queman a la atmósfera todos los días en Colombia; con solamente 30.000 pies cúbicos diarios de ese gas natural, es decir el 0,06% del total, y con una gestión coordinada, institucional e incluso académica, sería factible beneficiar hasta a 100 familias en lugares circunvecinos a los mismos campos de quema, donde algunas familias aún cocinan con leña hoy en día.

El despiste en Ecopetrol y para quienes conocen el tema, es quizás como el de Winterkorn cuando se le preguntó sobre el software y los datos de la combustión manipulada en los carros; que iba a revisar, pero que confiaba en su equipo y en la ciencia. Luego se estableció y hasta confesó que siempre lo supo y que fue un error de buena fe. En lo anterior, la alquimia se nota que sigue siendo referente para estos discípulos obsecuentes del germano Mefistófeles.

¿Qué pensaría Robespierre de la republica que ayudó a crear a finales del siglo XVIII y transmutó como en la alquimia, en un engendro fenoménico que al abrir la caja y observar, no está ni vivo ni muerto, es como un zombi inmortal? Quizás la bella María Antonieta hubiese reinado setenta años con justicia social a su pueblo y protección a la ciencia; entonces la recordaríamos con amor por habernos salvado de la república y la alquimia. La próxima semana otro gato para mirar en la caja: la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, ACIPET y su elección de junta directiva 2021-2022.

Cofundador y Director Ejecutivo de XUA ENERGY. bgaravito@xuaenergy.org|www.xuaenergy.org

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